Antifaz

Antifaz es la identidad que reviste el músico Vidal, la pintura que enmascara a los que con él participan a la liturgia del folklore en trance, con el incienso de los sintetizadores abrumando el sacrificio de otra melodía sobre el altar de una discoteca abandonada, convertida en templo sacrilegio donde aún retumba el eco de las guitarras saturadas. En la misa cantan a Gainsbourg gesticulando como Thom Yorke pidiendo limosna en calles de Blade Runner, rompen el pan blanco de Stereolab, toman vino tinto de sangre de Neil Young servido por Vírgenes Suicidas. El predicador blasfemo, nacido en Francia de emigrantes andaluces, vivió el rock alternativo de las bandas del underground barcelonés antes de mudarse a Madrid. Tras trabajar con el productor Carles Delgado en los primeros discos en solitario (Rosebud y Solaris) y junto a Xisco Rojo en los siguientes (Fidelio y Tampopo), Vidal cruza el camino de coreógrafas y dramaturgas, con las cuales obra a experimentales y diversas bandas sonoras. Esos proyectos alimentan una atención nueva a la electrónica, al ruido y al accidente que, tras llevar a la grabación del disco Goliath, expresionismo Lo-fi de paisajes kraut, conduce a trabajar con el productor Gorka Molero para QTZL en la grabación de los primeros temas de Antifaz. Con Vidal siempre duermen mil cánticos y salmos mientras nacen mil más y bajo el antifaz vienen mil plegarias para acabar con el mundo y volver a empezar. La misa está dicha.